Un grupo de venezolanos que salieron a pie, el 16 de abril, desde Perú con destino a Venezuela lograron su cometido. Tras 19 días de recorridos en carreteras, los trece caminantes retornaron en un vuelo humanitario que despegó desde Ecuador. “Cuando llegué me sentí alegre y feliz. Eran dos años los que había estado fuera de mi tierra y ahora me falta menos para estar con mis hijos”, dijo Uriel Molina, vocero del grupo.

Ellos pusieron rostro a los venezolanos que decidieron retornar caminando desde Perú. Sus vídeos en redes sociales se hicieron virales, al punto que se convirtieron en referencia para otros migrantes que, posteriormente, iniciaron el mismo periplo. Por ahí ofrecían recomendaciones de viajes.

El grupo, dividido en tres, ingresó a Ecuador, el 29 de abril. Antes, los venezolanos habían caminado largos tramos, a veces viajaron en camiones cisterna y dentro de cajuelas de gandola, y atravesaron la arriesgada frontera peruana-ecuatoriana. Sus planes cambiaron después del arrollamiento masivo en la carretera Panamericana Norte de Barranca (Lima), el 1 de mayo, donde murieron tres caminantes y cinco quedaron heridos. Molina, que lamenta esta tragedia, cree que el accidente llamó la atención del Gobierno.

El aterrizaje de los caminantes

Con la activación de vuelos humanitarios, él y otros caminantes retornaron a Venezuela. Recuerda que se acercó al Consulado venezolano en Quito, donde pernoctan otros connacionales que esperan regresar al país. “Cuando me vieron y se dieron cuenta que yo era el de los vídeos, me dijeron ‘usted se va en el primer vuelo’. Dejé mis datos y listo. También dejé los de mis compañeros, que estaban en Rumichaca (paso fronterizo entre Ecuador y Colombia), y ellos volaron al día siguiente”. Hasta el 16 de mayo se registraron más de 17 mil personas para ser repatriadas.

En el aeropuerto internacional Simón Bolívar, en el estado Vargas, fueron recibidos por médicos que les practicaron pruebas para detectar si tenían COVID-19. Ninguno dio positivo ese día. Él y otros compañeros cumplen su cuarentena en la sede de una fundación deportiva, del estado Falcón. Tras su experiencia, no desea volver a emigrar. “A Venezuela no la cambio por nada y ojalá que no nos toque volver a salir”.