La ropa que Jesús Fernández compró para que sobrina la estrenara el 24 y el 31 de diciembre, pero no llegó.

Lo que un principio fue una opción, se convirtió en una decepción.

El cambiante panorama de Venezuela, las constantes restricciones, apertura y cierre de vuelos, la falta de gasolina, y muchos otros elementos impidieron que los abuelos o padres pudieran ponerse su primer estreno de ropa en años o, que los niños mantuvieran el recuerdo de que el niño Jesús los había visitado mientras ellos dormían, esto porque las encomiendas que muchos familiares enviaron desde Perú, no llegaron.

Algunos de los envíos quedaron atrapados en el camino, otros ni si quiera fueron tramitados.

“Me quedé con las ganas de verlos con su ropa nueva”

Jesús Fernández se quedó con las ganas ver fotos de su sobrina “con sus nuevos trapitos”. Cuenta que se había prometido a sí mismo que este 2020, la hija de su hermana mayor, tendría algo puesto que él le hubiera enviado desde Perú, pero la crisis generalizada, por la que se fue de su natal Maracaibo, le sigue “pasando factura“, cuenta.

“Me había hecho la ilusión de que mi sobrinita no se viera obligada a repetir ropa usada; no porque esté mal, sino porque yo le había prometido a mi hermana que este año los estrenos iban por mi cuenta y así lo hice. Con un dinero que me llegó a finales de noviembre fui y compré ropa para todos: mi mamá, mi sobrina, mi hermano y mi hermana. Hice una cola de 9 horas para nada”, relata el joven migrante que está por cumplir tres años en Lima.

De Liberty Exprés lo llamaron el 19 diciembre y le dijeron que su encomienda no llegaba para Navidad, pues había “retrasos por el Coronavirus“. No hubo más detalles ni explicaciones.

Posteriormente, recibió otra llamada el 29 de diciembre. Le notificaban que su caja estaba en el centro de distribución de Venezuela, ubicado en Caracas y que probablemente llegaría antes del 31, pero no le daban garantías de nada. “Usted manténgase atento con el código que le dimos para que pueda ver cuando llegue a la sede que usted escogió”, le dijeron.

Las franelillas que Jesús Fernández escogió para su mamá.

“Ya fue, como dicen aquí en Perú. Me queda la satisfacción de que comieron rico con los dólares que les envié”, comenta con resignación.

El plan original no se cumplió, pero relata que le queda la satisfacción de que su pequeña sobrina igual tendrá ropa nueva para el 2021.

“Me dijeron que llegaría la segunda semana de enero“

María Fernanda esperó a cobrar el 15 de diciembre para enviarle la ropa y los regalos sus dos hijos. Pasada esa fecha, el panorama estaba claro y le dijeron que no llegaría para la tiempo que ella deseaba.

“Yo estaba hablando sobre la fecha y le expliqué que eso era el niño Jesús de mis hijos y su ropita, pero cuando me dieron la fecha, yo les dije que no me servía y me devolví con las cositas que compré para ellos”, cuenta a Venezuela Migrante.

No se siente triste ni desesperanzada, ya que el dinero previsto para pagar la encomienda, lo transformó en remesa ya que, para la fecha la caja iba a llegar, sus hijos estarían en camino Perú.

Los que se quedaron en camino

Venezuela Migrante visitó en tres oportunidades la sede de Liberty Exprés ubicada en Miraflores, que es la principal de todo Perú y pudo constatar que entregaban hasta 150 números al día y la mayoría eran venezolanos que enviaban cajas para Venezuela, de los cuales se retiraban aproximadamente 35.

Si se toma en cuenta solo el caso de Jesús, se podría decir que solo de ese día, más 110 encomiendas no llegaron a tiempo. Si se suman la de toda la semana, que es el rango de las personas a las que contactó la empresa de envío, se podrían contabilizar 550 intentos fallidos de hacer llegar un envío desde Perú.

Así como María Fernanda, Jesús también guardó lo que había comprado para la segunda encomienda. “Para qué pasar otro día de mi vida esperando para enviar y sabiendo que si no llegará a tiempo, mejor espero que llegue enero y veo cómo está el panorama”, dijo al finalizar la entrevista.

Sede de Liberty Express en Miraflores, Lima.