Migrantes venezolanos continúan su paso hacia Estados Unidos a través de México. Las personas se atreven a cruzar el Río Grande (Río Bravo en México) para llegar a tierras estadounidenses y empezar una nueva vida. Una crónica publicada en Efecto Cocuyo muestra parte de lo que viven los migrantes venezolanos en su camino a Estados Unidos a través de una frontera hostil.

El texto publicado este lunes 14 de junio también contiene datos que muestran, en números, como ha aumentado drásticamente el encuentro con personas migrantes en la frontera del suroeste norteamericano. Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU entre enero de este año y el 3 de junio reportan 10.635 ingresos no legales de venezolanos en el sector Del Río, en comparación con los 145 registrados durante el año fiscal 2019-2020.

Migrantes venezolanos y una nueva ruta de ingreso a Estados Unidos

Del Río es una ciudad fronteriza en el estado Texas. No es la más conocida de todas. Normalmente se conocen ciudades como El Paso, Laredo, McCallen y Tijuana. No obstante, Del Río ha ganado notoriedad en 2021, pues se le ha bautizado como «la ruta del migrante venezolano». Del lado mexicano, Ciudad Acuña recibe a cientos de venezolanos a diarios, pero estos apenas se quedan un máximo de dos días en el lugar. El objetivo de ellos es cruzar hacia Estados Unidos y hacerlo lo más rápido posible.

Las personas cruzan el río hacia una casa en lado estadounidense, ahí son recibidos por funcionarios de seguridad estadounidenses

El texto publicado en Efecto Cocuyo muestra cómo los migrantes deben cruzar un río, que puede llegar hasta encima de la cintura y que, en ocasiones, presenta una corriente río abajo. En la crónica, se cuenta que los habitantes de Del Río, generalmente, tienen una opinión positiva hacia los migrantes que cruzan por su ciudad. El texto reporta que no se vio mendicidad en las calles de la ciudad fronteriza.

Al cruzar el río, los migrantes son recibidos por funcionarios de seguridad que procesan sus casos y se las llevan a centros en los que serán entrevistadas, para conocer las razones por las que están entrando al país de esa manera y revisar si tienen algún tipo de registro delictivo. Luego, reciben una carta en la que se explica que el caso es «creíble» y se indican más instrucciones a seguir. Con esa carta, el migrante puede acudir al centro de seguridad y reunirse con sus familiares en Estados Unidos.

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