Ayudas

Los meses iniciales de confinamiento, entre marzo y junio de 2020, fueron duros para cientos de migrantes venezolanos en España. La mayoría perdió sus empleos, carecía de un estatus migratorio estable y sus ingresos se desvanecieron en cuestión de semanas. La situación aumentó los grados de vulnerabilidad de la población y volvió imprescindibles las ayudas económicas de las organizaciones sociales.

En los meses posteriores al confinamiento general del país comenzaron a verse largas filas de ciudadanos solicitando estas ayudas. Entre ellas, destacan la Cruz Roja y Cáritas, cuyos empleados y colaboradores realizaron labores titánicas para mantener los programas de asistencia en medio de la crisis sanitaria.

Una de las beneficiadas es la venezolana Victoria Rodríguez*. Desde que emigró se ha dedicado al cuidado de ancianos y niños, pero la llegada de la pandemia de COVID-19 trastocó su trabajo. Quedó desempleada, comenzó a retrasarse en el pago del arrendamiento y apenas tenía dinero para comprar alimentos. Por diversos contactos supo de la posibilidad de obtener ayudas de ONG y no dejó pasar la oportunidad.

Decidió postular a ambas organizaciones, y recibió la aceptación de las dos. Durante meses ha recibido canastas de comida y financiamiento, para pagar el servicio de alquiler, transporte y renta telefónica.

Ayudas ajustadas a las necesidades

Son simples los requisitos para optar a esos beneficios. Lo principal es la presentación de las razones que llevan a solicitar la asistencia. Esto le permite a la organización conocer los casos y determinar el plan de ayuda dependiendo de la necesidad del solicitante

Por ejemplo, mientras mayor número de integrantes tenga una familia, la cantidad de apoyo será mayor. O también variará según el grado de vulnerabilidad de la persona, cuyas ayudas también pueden orientarse hacia la búsqueda de empleo.

Cáritas ofrece ayudas que van desde la cobertura de necesidades básicas, como el acceso a alimentos y ropa, hasta servicios jurídicos o salud psicológica

Marie Vivas es ingeniera químico venezolana residenciada en Alicante, en la Comunidad Valenciana. Había emigrado a España, junto a su familia, en marzo de 2019. Pero han tenido dificultades para conseguir un empleo legal y estable.

La carencia de regularidad migratoria generó que su esposo debiera acudir al «mercado negro», donde apenas recibía un salario mínimo (€1.050 mensuales), carecía de acceso a un contrato y no podía favorecerse de los beneficios sociales, provistos en las leyes. De esta forma, mientras ella se encarga de su hija de cinco años, la necesidad de buscar ayuda en distintos entes se hizo obligatoria.

«Nos apoyaron con mercado de víveres y asesorías para la inserción laboral en este país», dijo Vivas. Su familia ha contado también con el apoyo del Ayuntamiento de Alicante, cuya condición es residir en la ciudad y presentar toda la documentación para certificarlo.

Rodrigo Camacho* es otro de los venezolanos que se comunicó con la ONG. Entró en contacto con ellos vía telefónica, respondió preguntas sobre su estado personal y seguidamente lo citaron a la sede más cercana a su domicilio. Allí le otorgaron tres tarjetas valoradas en 90 euros, para hacer compras de alimentos esenciales en supermercados. El único requisito que le establecieron fue la presentación de las facturas de compras, luego de hecho el consumo. Así la organización corrobora el correcto uso de sus subsidios.

Un compromiso con los más necesitados

Los programas de ayudas sociales, en todas sus facetas, se hicieron sumamente imprescindibles durante la crisis causada por la pandemia. No obstante, a veces las asistencias no son suficientes. «Los centros se ven llenos de personas solicitando las mismas ayudas y nos vamos quedando sin recursos», explicó una trabajadora de la Cruz Roja a Venezuela Migrante.

La Cruz Roja percibe ingresos por diversas vías. El canal más común es mediante la donación de recursos por parte de personas no afiliadas a la organización y sus socios, que ofrecen un monto según sus posibilidades. Otro mecanismo es la alianza con empresas, que les permite desarrollar planes orientados al empleo, la atención de migrantes y refugiados, de personas mayores o programas de innovación social. Además de contar con sorteos, eventos solidarios, y herencias donadas.

En total, de acuerdo con su plan presupuestario para el año 2021, la organización dispondrá de 762.067.512 euros. Si bien representa un aumento de €39,9 millones con respecto al 2020, los gastos estimados para este año también serán superiores: €752.019.106.

Como paliativo ante el aumento desprovisto de las peticiones de ayudas, enfocan el otorgamiento de éstas a los más necesitados, según una de las funcionarias de la Cruz Roja consultadas en Madrid. Eso sí, asegura que la organización se compromete con la atención de todos los solicitantes.

*Nombre reservado a petición del entrevistado