Un resultado «muy positivo». La situación de los más de cinco millones de migrantes y refugiados venezolanos en América Latina ocupó las agendas de más de 60 países, organismos de las Naciones Unidas (ONU) y representantes de la sociedad civil internacional este martes, 26 de mayo. Los reunió a todos a través de videoconferencias en un acto organizado por la Unión Europea (UE) y el Gobierno de España, en búsqueda del lanzamiento de un paquete de ayudas para mitigar las consecuencias del éxodo.

La iniciativa, denominada Conferencia Internacional de Donantes en solidaridad con los refugiados y migrantes venezolanos en los países de la región, logró recaudar 2.544 millones de euros (2.790 millones de dólares), divididos entre donaciones (595 millones de euros), préstamos y otras ayudas financieras de las que se dispondrán próximamente, según el balance ofrecido por la ministra de Exteriores de España, Arancha González, y el alto representante de la UE, Josep Borrell.

Se trata de una recaudación «muy positiva», en palabras de Filippo Grandi, alto comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). Antes del evento, el departamento que dirige y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estimaban en $1.400 millones los fondos necesarios para 2020. Nada más hoy, el dinero obtenido supera esa proyección. «Esto no puede acabar aquí. Debemos invertir en proyectos concretos y de forma rápida», dijo.

Ayudas a través de la ONU y las ONG

La principal inquietud, al menos así manifestada por los presidentes de Colombia y Ecuador, es la agilidad de los pagos. Solicitaron que se pusieran las menores trabas administrativas en la asignación de los recursos y que éstos se asignaran de la forma más pronta.

Así, la asignación de los recursos corresponderá a cada donante que deberá identificar a sus destinatarios dependiendo de las necesidades, respondió la ministra de Exteriores española, Arancha González, a una pregunta de Efecto Cocuyo.

Esto quiere decir que las ayudas pudieran ir directamente a los países con más refugiados o canalizadas a través de los proyectos de atención a los migrantes diseñados por organizaciones humanitarias sobre el terreno.

En el caso de España, por ejemplo, González explicó que se asignarán 50 millones de euros en tres tandas de pago, con una inversión inicial de 20 millones de euros. Esos recursos, expresó, se «canalizarán a través de la familia de Naciones Unidas, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales que actúan dentro del territorio de Venezuela».

Migración venezolana y diálogo político

Con la llegada del COVID-19 a América Latina, la situación de los migrantes y refugiados venezolanos se ha agravado. Miles de ellos han regresado al país como consecuencia de las dificultades económicas por las medidas tomadas para contener la pandemia y el aumento de las muestras de xenofobia en las comunidades de acogida, precisó la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en su último informe.

A los países con mayor número de venezolanos, como Colombia, Perú, Ecuador, Chile y Brasil, también se le acumulan las dificultades. Sus sistemas de salud se asoman al colapso por la emergencia sanitaria, al igual que el sistema de educación para atender a los recién llegados.

Ante ello, Borrell precisó que «no se pueden perder de vista» las necesidades de los migrantes venezolanos, así como la de los países que los han acogido en los últimos años. «Hemos cumplido con una asignatura pendiente que tenía la UE», comentó el jefe de la diplomacia europea y celebró que se haya «podido volver a poner la atención sobre la peor crisis de desplazamiento del mundo en los últimos años».

Entre los mayores donantes destaca Estados Unidos, con una aportación de 200 millones de dólares; le siguen los 144 millones de euros anunciados por la Unión Europea que, junto a los montos movilizados individualmente por sus Estados miembros, alcanzan los 231.7 millones de euros. Estos montos estarán disponibles para «ayudas inmediatas».

Las aportaciones fueron anunciadas por los ministros de Exteriores de todos los países que, uno a uno, intervinieron en la videoconferencia. En ese espacio no faltaron los ataques al Gobierno de Nicolás Maduro, catalogado de «dictadura» o hasta «régimen totalitario» por los representantes latinoamericanos. Mientras tanto, desde la UE insistieron nuevamente en la ruta del diálogo político como forma de solucionar los conflictos en Venezuela.

 

Foto EFE