éxodo warao hacia Brasil

La situación de la población warao en el norte de Brasil empeora con el avance de la pandemia de la COVID-19. Un reportaje de tres capítulos publicado por Efecto Cocuyo demuestra que miembros venezolanos de esta etnia indígena se han movilizado hacia el norte de Brasil. También se informa que, desde el inicio de la pandemia, nueve personas han muerto por la enfermedad que aqueja al mundo entero.

La cifra fue registrada por Acnur. Seis warao murieron en el estado de Pará, uno en Roraima, uno en Amazonas y uno en Pernambuco. La mayoría eran adultos mayores, pero también se registran muertes de niños y niñas. El reportaje, que forma parte del Programa Lupa, fue publicado por el medio venezolano el pasado 31 de julio. El trabajo tiene como eje el éxodo de los indígenas venezolanos que se ven obligados a trasladarse a Brasil buscando mejores condiciones de vida y respeto. En total, son 5020 indígenas venezolanos registrados en Brasil. De ellos, 66% pertenece a la etnia warao, mientras 30% es pemón. Los kariña ocupan 1% y los E´ñepá 3%.

El éxodo warao en tres claves:

¿Cómo viven los warao en los albergues brasilero en el contexto de la pandemia?

El texto inicia con la historia de Fidel Torres, un hombre de 64 años que padeció de una fuerte y sostenida fiebre. Este es uno de los síntomas de la COVID-19. Fidel vive en Ka Ubanoco (“nuestro dormitorio” en warao), un albergue improvisado donde viven al menos 850 personas. Ka Ubanoco está en la construcción abandonada de un club para los policías de Boa Vista, capital del estado Roraima. Tras varios días de espera y falta de atención por las autoridades brasileras, se le practicó la prueba PCR a Fidel y se confirmó que era positivo para COVID-19, así como su esposa, aunque ella no presentaba síntomas.

La hija de Fidel, Leanny, es vice cacica de Ka Ubanoco, y acompañó a su padre durante este proceso. Aunque Fidel y su esposa sobrevivieron, los warao, al conocer por lo que había pasado Fidel, decidieron autoimponerse un aislamiento en Ka Ubanoco y aguantar cualquier enfermedad. Mientras tanto, Brasil se afianza como epicentro de la pandemia. Los indígeneas apenas cuentan con un lote de tapabocas donados por Cáritas y por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) donde Leanny trabaja como voluntaria.  

Leanny calcula que al menos 89 personas han presentado síntomas de COVID-19 en Ka Ubanoco, pero ninguno se sometió a las pruebas de despistaje. En el reportaje se explica que, según Acnur, la neumonía es la principal causa de muerte (24%) entre los indígenas que venezolanos que se movilizan a Brasil. La COVID-19 representa el 11% de muertes de estas comunidades y la tuberculosis 8%.

La situación que se vive en Ka Ubanoco es apenas una de las que se muestran en el reportaje publicado por el medio venezolano.

¿Cómo viven los warao en Delta Amacuro en el contexto de la pandemia?

El segundo capítulo del reportaje publicado en Efecto Cocuyo evidencia cómo vive la población warao en Delta Amacuro (Venezuela). También se muestran las razones que llevan a estar personas movilizarse hacia Brasil, una “travesía de más de 500 kilómetros”.

En el reportaje se explica que la emigración warao comenzó hace 55 años debido a políticas de control hidrográfico y por el avance de epidemias como el cólera, la malaria y el sarampión. En 2020, Acnur informó que 3.300 warao están registrados en Brasil. Este grupo de personas abandonó Delta Amacuro, donde se concentra la mayor cantidad de warao en Venezuela.

Desde el 17 de marzo se vive una cuarentena en todo el territorio venezolano. Esta ha impactado particularmente en el pueblo warao de Delta Amacuro. Hay restricciones en el comercio y el transporte de alimentos. Los indígenas beben agua contaminada pues sus ríos y caños se ven afectados por el Arco Minero del Orinoco, un polémico proyecto impulsado y apoyado por el gobierno de Nicolás Maduro.

El éxodo warao no se detiene

La contaminación de las aguas también impactó en la actividad pesquera, fuente principal de proteínas del pueblo warao en Delta Amacuro. Estas condiciones, aunadas a la falta de personal de salud y de equipos médicos necesarios para tratar a las personas, han hecho que el éxodo crezca.

A pesar de las restricciones de movilidad impuestas por el gobierno nacional, la migración de los warao no se detiene. En el reportaje se cita al procurador del estado de Paraíba, José Godoy, quien precisó que antes de la pandemia eran 70 los warao registrados en el lugar y para el tres de julio ya eran 300 los warao registrados en Paraíba.

El abandono por parte del gobierno venezolano también ha fomentado la partida de los indígenas. En el reportaje se explica que en las notas de prensa publicadas en el sitio web donde las autoridades venezolanas informan sobre la pandemia, no aparecen “ni una vez, las palabras indígena, warao, o alguna otra que sugiera políticas públicas diferenciadas para prevenir la COVID-19 en los 55 pueblos indígenas de Venezuela”.

Puede leer el primer capítulo del reportaje en el siguiente enlace: https://efectococuyo.com/coronavirus/los-waraos-huyen-al-epicentro-de-la-pandemia/

Foto principal: Bruno Mancinelle