102 venezolanos han muerto o desaparecidos en el mar

El naufragio de venezolanos en Güiria puso en evidencia hechos no tan visibilizados, como es la salida de venezolanos por la frontera marítima. El primer hundimiento registrado por medios de comunicación ocurrió el 9 de enero de 2018. Para aquel entonces, una embarcación viajaba con 30 personas a bordo para realizar la ruta desde el occidental estado Falcón hacia la isla de Curazao. Los sobrevivientes del naufragio explicaron que el piloto no supo maniobrar las fuertes olas de la bahía de Saint Joris; lo que derivó en el volcamiento de la nave. Las personas tuvieron que nadar contra la corriente. Murieron cinco venezolanos en ese hecho.

Desde aquel momento en adelante, se han registrado decenas de naufragios y de personas fallecidas o desaparecidas. El bloque de diputados del estado Sucre ofreció una rueda de prensa el lunes 14 de diciembre en la que explicó que han desaparecido, al menos, 102 venezolanos en el cruce entre el estado Sucre y Trinidad y Tobago.

La migración venezolana suma 5.4 millones de personas según el registro más reciente de la Organización de Estados Americanos (OEA). Dentro de las razones principales de este éxodo masivo resaltan la falta de acceso a servicios de salud; la falta de poder adquisitivo; la escasez de alimentos y medicinas, así como las constantes fallas de servicios básicos como agua y electricidad.

Entre 2017 y 2018, la migración venezolana se caracterizó por los caminantes, nombre que se le dio a aquellas personas que se vieron obligadas a abandonar el país a pie, pues no contaban con recursos suficientes para tomar un avión o incluso pagar un viaje en autobús. Además, también influye el hecho de la dificultad que representa tener documentos legales en Venezuela como el pasaporte y la cédula de identidad. “Los caminantes” fueron la primera muestra de desesperación de cientos de miles de personas que no vieron otra opción que recorrer miles de kilómetros para buscar una mejor vida.

Esta migración no se ha detenido. Por el contrario, se mantiene en crecimiento. Venezolanos que buscan salir del país a través de las costas. Unos los hacen por el estado Falcón hacia las islas de Aruba, Bonaire y Curazao. Mientras que otros intentan la salida hacia Trinidad y Tobago bordeando la costa oriental del estado Sucre.

¿Por qué salir de Venezuela a través de la costa?

1- Las costas de Falcón y Sucre ya no son los paraísos turísticos de otrora. Poblaciones del estado Sucre están sumidas bajo el control del narcotráfico y del contrabando. Situación similar viven algunos puntos de la costa falconiana. Sin embargo, la salida por la costa pareciera ser una alternativa a la migración por los pasos fronterizos regulares. Aunque no se maneja un número preciso, al menos 180 venezolanos han muerto al intentar salir del país en embarcaciones no aptas para navegar en alta mar.

Entre enero y junio de 2019 se reportaron 143 muertes, mientras que en 2018 la cifra fue de 18 personas. En 2019, Acnur solicitó a los países de la región realizar un esfuerzo conjunto para frenar los constantes naufragios de venezolanos que buscaban emigrar a islas del caribe. Sin embargo, esto no ha ocurrido.

2- En el caso específico de Güiria, medios venezolanos han registrado casos de naufragios desde 2019. Especialmente casos relacionados con la trata de personas. La zona costera ubicada en la parte oriental del estado Sucre está apenas a 100 kilómetros de la isla de Trinidad, sin embargo, el cruce por más no es para nada sencillo pues se trata de un punto en el que confluyen aguas del océano Atlántico, del mar Caribe y del río Orinoco. El estrecho que separa Sucre de Trinidad recibe el nombre de Boca de Dragón, uno de los pasos más peligrosos del Caribe donde se pueden registrar olas de hasta 6 metros de altura.

Los venezolanos, especialmente jóvenes, buscan salir de Güiria y buscar una mejor vida en el país caribeño. En muchos casos tienen que pagar a “coyotes” para que los lleven de forma ilegal a Trinidad en embarcaciones que no son aptas para la navegación en esas aguas. Esto ha generado un crecimiento importante en los naufragios y en la cantidad de personas muertas o desaparecidas.

El cierre de fronteras terrestres. La pandemia por la COVID-19 trajo consigo una serie de regulaciones de movilidad que afectan al migrante y lo ponen en una situación de mayor vulnerabilidad. El paso fronterizo legal entre Colombia y Venezuela está cerrado desde marzo y, sin embargo, informes de la OEA relatan que 500 venezolanos cruzan la frontera a diario por pasos irregulares. El cruce fronterizo hacia Brasil también está cerrado, pero las personas toman las trochas y se ponen riesgo por buscar llegar al país vecino. Esto ha colaborado para que los venezolanos que se encuentran sumidos en la emergencia humanitaria compleja que vive el país tomen medidas desesperadas a la hora de abandonar su territorio.

La OEA también hizo un llamado para reevaluar el cierre terrestre de las fronteras pues esto aumenta la vulnerabilidad del migrante.

3- En abril de 2019 se dio el naufragio más mortal hasta la fecha. 33 personas murieron intentando llegar a Trinidad y Tobago saliendo desde Güiria. Dentro de las víctimas estaba una joven de 22 años de edad que decidió irse del país por esa vía pues no conseguía opciones de trabajo en su estado. “Ella estaba recién graduada y no qué hacer, su esposo tenía un año trabajando en Trinidad y Tobago, ya estaba estabilizado y le dijo que se fuera”, contó el padre de la joven a la periodista venezolana Florantonia Singer, corresponsal El País en Venezuela.

4- La desesperación. La más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) demostró que 79.3% de los hogares venezolanos están en pobreza extrema y registró que el ingreso promedio diario de un hogar es de 0.72 dólares. Además, la Encovi 2019-2020 arrojó que en 93% de los hogares venezolanos hay preocupación por quedarse sin alimentos, mientras que 33% de los hogares tienen inseguridad alimentaria severa.

Estos son algunos datos que reflejan las razones por las que los venezolanos se ven forzados a abandonar su país. Estas condiciones se han visto recrudecidas con la pandemia por la COVID-19 y los efectos que la misma ha tenido en la economía venezolana y mundial.