Desde el sábado 12 de diciembre, los habitantes de Güiria, en el estado Sucre, permanecen sumidos en la consternación tras el naufragio fatal de una embarcación que transportaba al menos 20 venezolanos con destino a la isla Trinidad y Tobago.

«Son migrantes. Es gente que escapa de la pobreza en Güiria, de la escasez de alimentos, de la deficiencia de los servicios públicos», señaló el presidente de Cáritas Carúpano, Jesús Villarroel.

La embarcación Mi recuerdo, según cuentan los familiares de los pasajeros, zarpó hace más de una semana, la mañana del domingo 6 de diciembre. De manera extraoficial también se conoció que para esos días también zarpó otra embarcación, Mi refugio. De ambas poca información se tuvo, si habrían llegado o no a su destino.

Sin embargo, las autoridades de ese país, señalaron que en los últimos días no han interceptado embarcaciones procedentes de Venezuela y que estaban trabajando en conjunto con el país sudamericano en la búsqueda de naves en el mar.

“Yo tengo un video que me mandaron de Trinidad donde se ve que ese bote entró a Trinidad y Tobago y lo devolvieron y agarraron y metieron a más personas en ese bote sin gasolina para acá. Por eso tiene que haber más de 20 muertos», denuncia Maris López, cuñada de Luis Martínez, señalado por el Ministerio Público como presunto dueño del bote y detenido por delito de tráfico de personas.

«Él no tiene nada que ver con esto. Ese bote es de su hijo; y su hijo iba ahí. Ahora lo están culpando como el dueño de esa embarcación donde él tiene tres hijos desaparecidos, una yerna y una nieta que encontraron ayer muerta», lamenta López.

Hasta la noche del miércoles 16 de enero, seguían apareciendo víctimas de la tragedia. El Ministerio Público señala 28 cuerpos hallados. Sin embargo, familiares señalan que serían 29 cadáveres rescatados, mientras pernoctan en el muelle a la espera de otros desaparecidos.

De acuerdo a estimaciones de ACNUR a Trinidad y Tobago han migrado en los últimos años unos 35.000 venezolanos huyendo de la crisis humanitaria compleja que atraviesa Venezuela, pero según organizaciones humanitarias en los últimos meses la cifra se ha elevado a casi 40.000 debido a nuevas migraciones.

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