Créditos: Braulio Jatar DPA

Cuando el país suma más de un año con el cierre de sus fronteras terrestres, el flujo migratorio de venezolanos hacia distintos países de la región se ha reducido en comparación con años anteriores, más no se ha frenado. 

En el caso de Colombia, por ejemplo, el cierre de los pasos fronterizos fue decretado el 16 de marzo de 2020, diez días después de que se registrara el primer caso de covid-19 en el país, y desde entonces la medida se ha extendido en varias oportunidades. La más reciente fue la anunciada por Migración Colombia que estima el cierre hasta el 1 de junio, previo a la implementación del Estatuto Temporal de Protección a Venezolanos que contempla la entrada de forma legal de migrantes por pasos autorizados. 

Estas restricciones en materia de movilidad no han sido impedimentos para el migrante venezolano. Al contrario, tal y como han denunciado algunas ONG’s, ha incentivado el paso por vías no autorizadas.

«Después de un año de situación pandémica, el fenómeno ha regresado a ser lo que es: un fenómeno social, histórico, que no se bloquea simplemente con el cierre de fronteras. Actualmente, el flujo migratorio es muy bajo pero activo. Pero siempre hay gente cruzando la frontera en ambos lados. Lo que sí ha aumentado en los últimos seis meses es el fenómeno de los retornados», advierte el Jefe de la Delegación en Venezuela de la Federación Internacional De la Cruz Roja, Michele Detomaso.

Detomaso explica que desde la Federación se han propuesto atender a esta población, tanto los que entran como los que salen, según sus necesidades. Asegura que se enfocan en prestar los servicios básicos para brindar seguridad, por lo menos en salud, hidratación e higiene; así como también intentan reducir el estrés que conlleva la difícil decisión de emigrar.

«Es mucho más complejo. Muchos salen a pie, y cuando salen del país hay rutas que hacen a pie muy largas. Entonces el estrés hacia el futuro y el dejar la familia, o reunirse con la familia, es una preocupación constante. Sobre todo por el tema de la seguridad en el viaje y la expectativa del futuro que nadie sabe», agrega Detomaso.

Los riesgos

Con incertidumbre, y entre bajas y/o altas temperaturas, con sed y con hambre, los migrantes deciden emprender su ruta migratoria desconociendo lo que podrían encontrarse en el camino. 

En ese sentido, la directora de migración Cruz Roja Venezolana, Zulay Carreño, señala que «los retos a superar son infinitos y corren peligro sus vidas, en los casos extremos, debido a la falta de información en todos los sentidos: antes, durante y después de la salida».

La deshidratación severa, e inclusive algunas fallas renales, son los principales diagnósticos que presentan los migrantes, a nivel regional, según lo explicó el especialista regional en migración y salud para las Américas de la OIM, Aleksandar Arnikov, en su más reciente participación en el taller Cobertura de la Migración y su vínculo con el Desarrollo Sostenible que organizó, de manera remota, Fundación Gabo.

Arnikov detalló que la diarrea es una de las condiciones de salud más comunes entre las personas migrantes así como también son comunes las enfermedades de la piel (por falta de protección solar), parásitos, tuberculosis, malarias (incluyendo malarias cerebral) sarampión y neumonía.

Además detalló el alto riesgo de incidentes como muertes por asfixia y muertes por caídas desde vehículos en marcha; así como también el abuso a lo largo de la ruta migratoria que representa un gran riesgo, independientemente de la vía de transporte utilizada, esto incluye: fraude, robos, violencia sexual y violencia sexual basada en género, detención, etc.

«Son comunes los secuestros, la tortura, los incidentes de violencia sexual y de género, los tiroteos y otras agresiones físicas entre los migrantes a su llegada a los países de tránsito y destino», dijo además de explicar la exacerbación de problemas mentales preexistentes, pudiendo desencadenar manifestaciones como estrés postraumático, depresión y ansiedad.

Los más vulnerables

En el caso particular de Venezuela, señala Carreño, que las mujeres, los niños y niñas, son los más vulnerables, y están expuestos a riesgos físicos, psicológicos, económicos y de seguridad.

En el aspecto físico, detalla que las mujeres están más expuestas a ser contagiadas con el covid-19, a contraer infecciones urinarias, padecer de anemia, y presentar tendencia al aborto, quemaduras en los pies, dolores de cabeza y mareos. En el caso de los niños están expuestos, además de la deshidratación, también a la anemia, la fiebre y la diarrea.

En el plano psicológico, señala, a priori, la depresión, el manejo de la pérdida y la baja autoestima. «Estás manejando un duelo al dejar tus pertenencias, tu hogar y tu sitio de confort, con todo lo que eso representa», dice.

El no poder acceder a las tres comidas mínimas diarias, y no poder alimentar bien a sus hijos, así como el no tener las mínimas condiciones para un viaje a pie planificado representan los riesgos económicos.En materia de seguridad, Carreño destaca embarazos no planificados, pagos por desesperación y abandono de menores en cualquier parte o en manos de extraños.

El rol protagónico de la mujer

Según ya lo ha advertido la Organización Internacional de Migraciones (OIM) en los últimos años se ha dado la feminización de la migración. Estudios recientes han revelado el rol protagónico de la mujer en los procesos de migración. Venezuela no ha sido la excepción.

Señala Carreño, que entre las novedades del flujo migratorio actual es la presencia de mujeres y niños, tal y como lo habría advertido meses atrás el más reciente informe de la UCAB

«Ya no son personas solas saliendo sino grupos familiares, con niños y niñas a la cabeza de mujeres», señala.

En ese sentido, Detomaso explica que se trataría del fenómeno de la segunda ola migratoria, que se traslada para reunir a la familia y seguir en la búsqueda de mejores condiciones de vida. 

«Generalmente, la persona que tiene oportunidad para consolidar una situación socioeconómica mejor, sale y hace una especie de puente. Se instala, y después viene una reunificación familiar. Ya ahí es la mujer con los hijos que se reúnen para poder construir una situación mejor. En términos de núcleo familiar, después que sale la persona que busca una oportunidad laboral, o de estabilidad, después empieza el fenómeno migratorio de la reunificación familiar. La familia comienza a moverse, empezando por quien puede hasta llegar a la última persona. Eso es un fenomeno normal que se repite prácticamente en todo el mundo», asegura.

«Solo en situación de crisis (los que huyen de la guerra africana o de Siria) salen solo la familia porque el hombre está en el conflicto o ha muerto. Entonces, claro, al resultar madre viuda o niño huérfano, son personas que deben huir sí o sí. Ahí hay un impacto más alto que no está planificado», explica.

El apoyo

Actualmente en todos los estados del territorio nacional donde hay sede de la Cruz Roja se ven puntos de información, particularmente en entidades limítrofes como Táchira, Apure, Zulia, Bolívar y Falcón.

No obstante, la directora de migración Cruz Roja Venezolana, se hace eco de la información que contiene algunas cuartillas que le entregan en estos puntos a los migrantes, y a continuación ofrece una serie de recomendaciones para quienes deciden migrar por vía terrestre:

-Mantente informado

-Busca información del país hacia donde te diriges, las rutas a recorrer. Es importante hacer un plan.

-Memoriza el número de teléfono de un familiar para comunicarte.

-Comparte tu plan de viaje y tus datos de contacto con tus familiares.

-Pon en bolsa plástica tus documentos para protegerlos.

-Si viajas con niños/as no te separes nunca.

-Mantente hidratado y dale agua constantemente a los niños/as.

-Si te sientes enfermo acude al personal o servicio de salud más cercano.

-Si estás embarazada trata de no caminar trayectos largos. Si lo haces, descansa con regularidad.

-Cuídate de ofertas de trabajo fáciles.

En los últimos cuatro años han salido 4.2 millones de venezolanos, según datos de la OIM. Ya en 2020, el año cerró con 5.448.441 venezolanos desplazados en todo el mundo, siendo Colombia, Perú y Chile los tres primeros países con mayores concentraciones de migrantes, según datos de la Plataforma de Coordinación de la ONU y la OIM para Migrantes y Refugiados Venezolanos.

La proyección que se tiene para este 2021, según adelantó el enviado de OIM y Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) para esta crisis, Eduardo Stein, si la tendencia persiste “podría llegarse a los 6,2 millones de migrantes y refugiados, por encima de los datos de la crisis siria”.

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