Cancillería Colombia

El 13 de agosto terminó el proceso de regularización de los venezolanos en Ecuador a través de la Visa de Excepción por Razones Humanitarias (VERHU). En una rueda de prensa ofrecida por el viceministro de Movilidad Humana ecuatoriano, Carlos Velástegui, el lunes 24 de agosto, informó que hasta esa fecha se regularizaron 38 mil 243 venezolanos con la visa VERHU. 

Velástegui indicó que el proceso para regularizarse con la VERHU comenzó en agosto de 2019 y terminó justo al año. “Fue una opción pensada desde el gobierno para darle la oportunidad a todos los hermanos venezolanos que se regularizaran”, dijo. Para aplicar a esta visa se debía tener pasaporte (sin importar que estuviera vencido), antecedentes penales legalizados, haber entrado a Ecuador antes del 26 de julio de 2019 y pagar 50 dólares. 

Actualmente, y según datos del Ministerio de Gobierno de Ecuador, hay 400 mil venezolanos en el país; de los cuales están regularizados 193 mil 138. Los 206 mil 862 que faltan por regularizar se encuentran a la espera de nuevas medidas humanitarias que les permitan acceder a una nueva visa de bajo costo, o pueden optar por las otras 8 visas permanentes que ofrece Cancillería. 

“Con la visa VERHU se abrió una puerta para que los venezolanos se regularizaran a bajo costo. Pero, a pesar de no tener que pagar una alta suma de dinero, muchos no pudieron acceder porque no tenían pasaporte, porque entraron con cédula o carta andina, o no tenían los antecedentes”, dice Betzabeth Jaramillo, politóloga venezolana residenciada en Ibarra, ciudad al norte de Ecuador. 

Betzabeth sirvió como salvavidas para muchos venezolanos que se vieron envueltos en el entramado burocrático para acceder a la visa VERHU. “Primero tenían que hacer el registro (censo) migratorio, sin ese primer paso no podían acceder a la visa humanitaria. Y ese censo, en teoría, era hasta el 31 de marzo, como todo el proceso para sacarse la VERHU. Pero con la pandemia, el gobierno ecuatoriano decidió ampliar la regularización hasta el 13 de agosto. Muchas oportunidades hubo para que las personas optaran por este beneficio, pero todos sabemos la situación con nuestros papeles de identificación desde Venezuela”, dice. 

Recientemente, el consulado de Venezuela en Quito, publicó una lista con los pasaportes y prórrogas que llegaron a la sede; una información que desde hacía más de seis meses estaban esperando decenas de venezolanos. Entre estos, José*, quién no pudo renovar su visa Unasur por no tener el pasaporte vigente, y estaba esperando la prórroga. 

“No quise renunciar a mi visa Unasur, y optar por la VERHU, porque siempre he tenido la primera, y me siento más cómodo con ella. Cuando vi que se acercaba la hora de renovarla, pedí la prórroga. Hice el procedimiento en noviembre del año pasado. Tuve que pagar a un gestor para que me hiciera todos los trámites en la página del SAIME, porque por mi cuenta me resultó imposible. Y aún así, no me llegó a tiempo”, dice. 

La esposa de José y sus dos hijas, sí optaron por la VERHU; pero él ahora, para regularizarse debe pagar 300 dólares para renovar la visa UNASUR. “Sé que no fue una decisión inteligente de mi parte, pero el problema no es ese. El problema es que nosotros deberíamos contar con un sistema que desde Venezuela nos garantice tener nuestro pasaporte en corto plazo. Yo aún no he perdido mi empleo, pero ya me dijeron que debo renovar mi visa, y tengo que reunir esa plata lo más pronto posible”. 

Betzabeth coincide con José: “Voceros del gobierno ecuatoriano han puntualizado la dificultad de los venezolanos para obtener sus documentos de identificación; por eso, si hay alguien a quien siempre debemos reclamarle al no poder regularizarnos de una manera coordinada, es al gobierno de Venezuela. Aún no sabemos qué pasará con los venezolanos que no optaron por la VERHU, que no tienen pasaporte, y que tampoco tienen para pagar los montos de las otras visas”. 

El 13 de agosto, la ministra de Gobierno de Ecuador, María Paula Romo, declaró que “el proceso de regularización culmina hoy y así se termina ya, la prórroga ya se dio, la prórroga se ha cumplido”. Agregando que están analizando una segunda fase del registro migratorio donde incluirían a “otros extranjeros” que viven en el país, y están a la espera de las reformas a la Ley de Movilidad Humana que están en debate dentro de la Asamblea Nacional. 

¿Y ahora qué? 

No hay un panorama claro con los más de 200 mil venezolanos en el país que aún no se han regularizado. Betzabeth cree que el gobierno de Ecuador podría aplicar otros mecanismos de regularización que sean igual de fáciles que la visa VERHU. “Se está en debate sobre cómo regularizar a los que entraron con cédula y Carta Andina, por ejemplo. Pero no hay nada escrito. No hay nada fijo. Hay que esperar porque es el Estado ecuatoriano quien tiene la única potestad sobre sus políticas migratorias”. 

Mientras tanto, los operativos de control migratorio arreciaron desde el 14 de agosto en todo el país. Funcionarios de la Policía Nacional, y las diferentes agencias de control municipal, están multando a las personas que no tengan visa o algún tipo de documento de identificación encima. Tal es el caso de Alfredo Urdaneta, oriundo de Maracaibo, y con más de cinco años en Ecuador.

El viernes 21 de agosto venía a bordo de su moto, al norte de Quito, cuando fue detenido por una comisión de la policía de tránsito por supuestamente pasarse una luz roja. “Lo primero que me pidió el funcionario fue mi pasaporte para ver la fecha que había ingresado al país. Le mostré la denuncia que puse ante fiscalía porque hace meses me lo robaron, pero no le importó. Me dijo que si no le gustaba que me pidieran papeles, que me regresara a mi país”. 

Tras este altercado de palabras, Alfredo decidió sacar su teléfono y grabar todo el procedimiento. En cuestión de minutos, los dos funcionarios de tránsito se convirtieron en quince que lo rodeaban y le decían que le retendrían la moto por no tener documentos. “Les explique lo de mi pasaporte, y que yo estaba legal en el país. Hasta les mostré mi licencia de conducir, pero insistían en llevarse la moto. Ahí fue cuando le pedí a otra chica que estaba pasando que grabara también”. 

Esa chica es Diana González, oriunda de Valencia, y con tres años en el país. “Cuando empecé a grabar lo que le estaban haciendo al muchacho (Alfredo), una de las funcionarias de tránsito me golpeó, rompió mi camisa y trató de quitarme el teléfono a la fuerza. Yo no me dejé, y cuando llegó la Policía Nacional, me detuvieron porque supuestamente yo había agredido a la de tránsito”. 

A Diana la montaron en una patrulla los funcionarios de Policía Nacional, y le dieron vueltas por varios sectores de Quito, sin ella saber dónde estaba, hasta que les pagó 25 dólares a los efectivos. Decidieron soltarla y le devolvieron su cédula. Mientras que a Alfredo, le retuvieron la moto y ahora debe pagar una multa. 

En la misma rueda de prensa, donde el viceministro de Movilidad Humana, Carlos Velástegui, brindó cifras sobre los venezolanos que se beneficiaron de la visa VERHU, estaba el viceministro de Gobierno, Patricio Pazmiño, y él indicó que: “Nosotros hacemos controles migratorios sobre los principios de legalidad. Ninguno de ellos (controles migratorios) determina una expulsión inmediata del país. Se debe cumplir un proceso. Para quienes sí hay un procedimiento (de deportación) establecido, es para aquellos que infringen la ley”. 

Carlos Cedeño es de Margarita, llegó al país hace poco más de dos años, y tenía visa UNASUR cuando fue multado por funcionarios de la Policía Nacional mientras vendía comida en la calle, al norte de Quito. “Me dijeron que tenía que mostrarles el pasaporte con la visa, y yo sólo tenía encima una copia de la página donde tengo la visa. Les dije que no era necesario eso, y que con sólo mostrarles mi visa, y su número, ellos podían verificar que estaba legal. No les importó. Igual me multaron”. 

Durante la cuarentena, a Carlos se le venció su visa UNASUR y trató de sacarse la VERHU, pero como tenía en sistema del Ministerio de Gobierno, una multa por estar “sin documentos”, no pudo sacarla. “Ahora estoy entrampado, porque el pasaporte se me venció y no me puedo sacar las otras visas que cuestan mucho más. Estoy esperando para ver si puedo pedir mi prórroga en el consulado de Quito cuando habiliten citas e irme de aquí”. 

Según datos del Ministerio de Gobierno, 165 mil 761 venezolanos realizaron el registro (censo) migratorio en Ecuador. De esa cantidad, como mencionamos antes, sólo 38 mil 243 obtuvieron la visa VERHU. De los que completaron el censo, un 30% tiene educación universitaria, mientras que un 40% llegó hasta bachillerato. Además, un 65% no tiene un empleo fijo, y trabaja en el comercio informal. 

Para finales de agosto se espera se realice entre Cancillería, Ministerio de Gobierno y varias agencias del sistema de Naciones Unidas, la Mesa de Movilidad Humana, donde el viceministro de Movilidad Humana, Carlos Velástegui, presentará el plan de acción para la migración venezolana 2020 – 2021. Hay que recordar que Ecuador tendrá elecciones presidenciales en febrero del próximo año. Este plan de acción sólo estará contemplado hasta mayo de 2021, cuando asuma el nuevo gobierno. 

En ese plan se darán detalles sobre lo que ha significado la colaboración internacional para el proceso de regularización de los venezolanos: asesoría legal y presupuesto otorgado a las agencias del sistema de Naciones Unidas y las ONG. Carlos Velástegui, ante la duda de cómo se ayudó a los venezolanos para pagar la visa VERHU, declaró que: “Los organismos internacionales, OIM y ACNUR, comprometieron su apoyo, y lo han hecho, de cubrir el valor de los USD 50 del formulario para los casos de extrema vulnerabilidad”. 

También aclaró que los recursos que entran para la población venezolana en Ecuador no lo hacen a través del Estado, sino que queda en manos de la ONU y sus agencias. 

Mientras no se conozcan detalles del plan de acción, los operativos de control migratorio continúan en el país. Este escenario preocupa a los venezolanos, pues ven más lejos sus posibilidades de regularizarse al tener que pagar multas y altos precios por las visas disponibles. 

*José pidió mantener su verdadero nombre en reserva.